Uno de los aspectos que más me llama la atención respecto de
los atributos en los juegos de rol, es el cómo se contempla el escalado de los
mismos respecto de las diferentes especies.
Fruto de una conversación con un amigo, me surge la necesidad de hacer
esta entrada.
Una de nuestra premisas a la hora de definir y caracterizar
el rol ha sido que en el rol se genera una historia.
El cómo se genera esta historia y qué grado de participación
en la misma tienen los jugadores, nos podría servir para compararlo con, permitidme
la expresión, otros “medios narrativos”.
El pasado día en dando color al rol, propuse un viaje seudocientífico, algo complejo creo, y bastante gafapastico, a través de la naturaleza del individuo y bajo el prisma de los juegos de rol.
Es mi intención hoy repetir el proceso de un modo más gráfico e intuitivo, aunque igualmente subjetivo.
Reflexiones, atributos y un llamamiento a la comunidad. Al colgar mi última entrada en las redes, la etiqueté con un comentario sobre el que Pedro Calvo me hizo reflexionar, y que una vez releído, me ha hecho descubrír lo erróneo de mi planteamiento. En concreto hice referencia a ...¿No os da pereza que al cambiar de juego os cambien hasta los conceptos más básicos?. Es como si al comprar un coche nuevo te cambiaran el volante por una palanca.
Según hemos considerado, los factores que inciden en la toma
de decisiones de un individuo, son sus aptitudes físicas, que condicionarán su grado de confianza para
acometer una determinada acción, sus aptitudes psíquicas o mentales tanto a
nivel de capacidad metal como de conducta, sus aptitudes sensoriales respecto de los
estímulos externos recibidos y su capacidad para gestionarlos, y su posición social o rol que ocupa en un
determinado grupo social.
Decíamos ayer que uno de los pilares básicos del rol lo
constituye la toma de decisiones, y definíamos ésta como el conjunto de
aspectos que definen la forma en la que los jugadores representan a
sus personajes.
Siendo por tanto este un aspecto tan importante, dediquémosle el tiempo que se merece.
Decíamos ayer, que el rol es un extraño plato puesto ante
nosotros y mirado de reojo por nuestros vecinos de la mesa de la izquierda.
Tenemos la curiosidad del que prueba algo nuevo, y el regusto
de la fruta casi prohibida, pero no somos de entregarnos a la experiencia y
necesitamos saber algo más.